viernes, 29 de mayo de 2009

Semana de Nazaret. Vivir al estilo de Jesús

COMENTARIO Y REFLEXIÓN SOBRE MI PRIMERA SEMANA DE NAZARET EN TORRECHIVA, (Castellón) (Con La Comunidad de Los Hermanos del Evangelio)

Me hacía gracia, y al mismo tiempo algo de penilla, cuando en Torrechiva me decían que si yo era un ejemplo para los demás. Que parecía increíble que el hecho de sufrir una diversidad funcional no me quitara las ganas de reír, de charlar con la gente, de bañarme en el río y sobre todo de pedir al Padre aumentar mi fe para ser mejor persona y con ello saber transmitir el Reino a los que me rodean.

Y es que yo vivo mi Nazaret, o intento vivirlo, como todo
el mundo. Levantándome por la mañana y vestirme solo, bueno o con un poco de ayuda de mi madre o la asistente que viene a ayudarme, “según la prisa que tenga”. Luego voy al Centro de Día, del cual soy usuario, a participar en talleres, dibujar, buscar cosas en Internet, hacer fisioterapia y logopedia. Leer libros, preocuparme por mis compañeros... Asistir a reuniones, y un largo etcétera. Por la tarde llego a casa y me espera la prensa diaria, mis dibujos, libros atrasados por leer, ir a dar una vuelta con mi silla eléctrica. Los sábados me espera Frater, reuniones de formación, convivencias... uf, la lucha de cada día, como cualquier hijo de vecino, ni más, ni menos. Y como nuestro amigo “El Moreno” hacía en Nazaret.

He de decir que a veces me sentia un poco mal en la casa de La Comunidad de Meaux por las barreras arquitectónicas que ahí había. Lo mucho que les costaba a mis compañeros llevarme de un sitio a otro. Pero bueno, también nos tenemos que dar cuenta de que aún no está todo adaptado, (falta mucho por hacer) pero eso no nos tiene que coartar a las personas con alguna dificultad a salir, a ir al sitios como ese, a la playa, al campo, a la sierra y dejar que tus amigos y la gente que va contigo te ayude, de vez en cuando es bueno sentirse indefenso y “dejarse ayudar” eso también es de signo de integración y de humildad. Pero, claro, al mismo tiempo las personas con diversidad debemos aportar nuestros conocimientos, nuestra personalidad y nuestros dones para que haya un buen intercambio personal y humano.

De todas formas Ramón, Ana y Cinta, que son los que llevan y residen en La Casa, han prometido continuar con las obras de adaptación que empezaron hace un año para que sea cómoda y habitable para cualquier persona que allí se hospede.

Me ha llamado la atención y me ha hecho reflexionar la juventud que allí había. Gente joven que además de divertirse como todos, (los jóvenes deben divertirse a rabiar, todo el mudo debemos divertirnos sanamente porque El Padre nos ha creado para que disfrutemos y seamos felices) les dedican un poco de su tiempo a la fe, a hacer cosas que no están “de moda” y a poner cada uno/a su granillo de arena para continuar con la obra de bondad que ya empezaron los profetas del Antiguo Testamento y siguió Jesús, sus discípulos, y todas las comunidades de buena fe que nos han precedido hasta nuestros días.

He de decir que Mi Semana de Nazaret empezó en Torrechiva –Castellón- pero que todavía no ha terminado, (todavía no ha ni empezado) quiero ser un hombre de fe, “sin cambiar mi esencia, desde luego” pero quiero dedicar tiempo al estudio, la reflexión, la adoración... Desde este humilde escrito le pido Al Padre y a Los Hermanos que lean este escrito que me ayuden, que me dé tiempo, solo pido tiempo, de verdad, para estar tranquilo y poder llevar a cabo mi proyecto de vida.

Os mando un fuerte abrazo a todos/as los/as que puedan leer este escrito. Vuestro compañero y amigo.

PACO L. VILLEGAS.