miércoles, 3 de junio de 2009

Una obra realizada para la asociacion Frater

UNA COMIDA MUY FRATERNAR

En el escenario se ven dos bares, uno a ras del suelo y otro con dos escalones (esto hay que prepararlo).

Onofre es el camarero del bar con escalones, que a su vez es muy lujoso. Tiene cristalería muy fina y tenedores muy afilados, pero tiene una alfombra que se arruga al pasar las sillas de ruedas.

Van paseando Matilde, Carmela, Ana Mari y Paco.

Matilde grita eufórica.- ¡que suerte, ya hemos terminado la formación, voy a coger estas malditas fichas y las voy a esconder hasta noviembre o diciembre! ¡Lo vamos a celebrar!

Ana M.- ¡O en enero, porque el año pasado empezamos a últimos de enero!

Paco.- ¡eso, eso!

Carmela. – Vaya rollo, yo no práctico nada de lo que dice. Responsable, responsable. Yo, ¡que lo haga todo mi vieja!

Ana M.- ¿Que yo friegue o barra en casa? ¡Que lo haga la chacha que pa eso le pagamos!

Paco.- ¡eso, eso!

Matilde. – ¡Yo remato el fregoteo, hinco el coño en el sofá, comienzo viendo al Juan y Medio, y no me despego hasta que no acaba Crónicas Marcianas!

Paco.- ¡eso, eso!

Carmela.- ¡Bueno qué, necesito meterle a este cuerpo serrano un buen lingotazo, de lo que sea!

Paco.- ¡Eso, eso... y yo!

Matilde.- Mirar, ahí hay dos bares.

Carmela. – Uno es una tasca de mala muerte.

Ana M. – El otro es de lujo pero tiene 2 escalones.

Paco señala. – Vamos al bar que no tiene barreras, vamos dos personas en silla.

Carmela. – El otro es más lujoso, mola más.

Ana M. – Este Paco siempre con sus mismos rollos. Pero si ya ha terminado el curso de Frater, sabe Dios cuando tendréis una reunión de Social.

Matilde. – Hemos terminado la formación y lo queremos celebrar por todo lo alto. Que nos ayude el camarero a subir.

Carmela. – Si, vale. ¡Que está de un buenorro...!

Onofre.- ¡Hola muchachos! ¿Queréis subir? Yo os echo un cable.

Paco. – Una rampa, aquí se debe poner una rampa.

Onofre. – Si, la puse para que me dieran el permiso de apertura. Pero luego me tuve que gastar un dineral en quitarla, no quedaba estético.

Matilde. – Pos zi. Hizo usted muy bien.

(Ya estamos dentro del bar, la alfombra se arrugaba con el paso de las sillas de ruedas.)

Carmela.- ¡Que bien decorado esta todo! Da pena hasta de mover las sillas de su sitio.

Ana M. – No, no es preciso mover las sillas. Matilde y yo nos sentamos con cuidado. Y Carmela y Paco que van en silla de ruedas que se pongan alrededor.

Onofre. -¿Qué van a tomar los señores?

Matilde. – A mí póngame un mosto.

Paco. – Yo una clara, por favor.

Ana M. – A mí me pone un Fanta Naranja.

Carmela. – Traiga una botella de vino para todos, así terminamos antes.

Paco.- ¡Eso, eso, me encanta cuando se respetan la diversidad de gustos y de opiniones en este país!

Carmela.- ¿Qué dice Paco?

Matilde. – No sé, yo a Paco nunca lo entiendo. Lo siento.

Carmela. – La gente que no habla bien es un rollo que esté en Frater, no se les entiende y nos hace perder mucho tiempo.

Matilde. – Bueno, antes de beber hemos de rezar. Que se note que somos buenos cristianos. Empieza tú, Carmela.

Carmela. – Padre Nuestro darnos hoy el perdón de cada día...

Matilde. – No, no, así no es. Yo casi ni me acuerdo, pero me parece que así no es. Que venga el camarero y lo rece.

Paco.- ¡Eso, eso!

Ana M.- ¡¡¡Camarero, camarero, venga y rece el Padre Nuestro que nosotros no lo recordamos!!!

Onofre.- ¡Que yo rece... pero si en mi juventud fui del PCE! ¡No creo en nada...! Lo que puedo
hacer es llamar a mi esposa, ella se pasa el día en la iglesia y que ella lo rece. Que me dejen un móvil.

Carmela. – Si, vale, es usted genial. Paco deja tu móvil y no les mandes tantos mensajes a tus amiguitas.

Onofre marca. – 669 069 069es un número muy pornográfico. ¡Inma, amor mío, te necesito!
Inma habla desde el público. – ¡Hombre, ya era hora, no os acordáis de mí...! ¿Qué quieres?

Onofre.- Unos clientes que quieren rezar el Padre Nuestro y no se acuerdan. ¿Quieres tu ayudarles? Ah, y retira la denuncia por malos tratos, me portaré bien.

Inma. – Si, te perdono. Cómprame ese chalet en la playa. Padre Nuestro... (Lo reza.)

Paco. – Quiero beber y necesito una pajita.

Carmela. – ¡¡Una “pajita” a estas horas y delante de to el mundo...!!

Matilde. – ¡¡Bebe a morro, coño, como los machotes..!!

(Paco bebe, pero como la copa es tan fina la muerde y se corta toda la boca.

Ana M.- ¡Socorro, socorro! El Paco se ha cortao to. ¡¡Que llamen a un médico!!

Onofre. – ¡Tranquilos, tranquilos, ahora llamo yo a mi amigo el doctor Carlos López Castro y viene a toda pastilla! ¡Lo tengo todo controlado!

(Entra Carlos, con su bata blanca, y la niña llevando una bandeja con medicinas).

Carlos.- ¡Qué pasa, qué pasa! Eso lo soluciono yo de momento. (Con un algodón le limpia la cara).

Matilde.- ¡¡Ay que tarde me habéis dado!! Ya no voy más con vosotros/as.
Esta obra fue representada en una Semana de Fraternidad Andaluza.

Reflexión sobre la obra:

Lo que quise transmitir en esta obra es que, (siempre bajo mi particular punto de vista), es que hay alguna, por no decir mucha, gente que están en Frater y se llaman Fraternos y, como se diría coloquialmente, están por estar, no se enteran de nada y cuando salen de Frater no practican nada de lo que allí se predican. O pero aun, muchos dentro de Frater predican una cosa y fuera hacen totalmente lo contrario. Me dijeron que les gustó mucho, pero nadie me hizo un comentario o critica, ahí pude ver que en el fondo nadie la entendió profundamente. Lo que vi aún más claro que mis pensamientos eran ciertos y me dolió un poquito. Pero poquito, porque ya sabe uno lo que es la vida y... ¿para qué? Total.


Obra representada en una Semana de Fraternidad Andaluza